La gran mayoría de las personas no le dan importancia a la necesidad de saber Primeros Auxilios, probablemente piensan: no los necesito, a mí nunca me va a pasar, nunca hago cosas peligrosas, tengo un seguro de Gastos Médicos que me protege,…

Sin embargo, los incidentes son parte de la cotidianeidad. La gran mayoría de los accidentes ocurren en el hogar, aunque la mayoría de nosotros pensamos que es “el lugar más seguro del mundo” y sin embargo no es así; ya que es el lugar donde tenemos electricidad, productos químicos, riesgos de quemaduras (en la cocina), objetos afilados (cuchillos, cristales), y riesgo de caídas (escaleras, balcones); y desgraciadamente los más expuestos o a quienes normalmente les ocurre es a los niños pequeños o a los adultos mayores. Esto es debido a varios factores: exceso de confianza, falta de conocimiento, imprudencia, descuido de las personas encargadas de cuidar o atender a los niños, entre otros.

Dar los Primeros Auxilios a una persona que los necesita, puede significar “la diferencia entre la vida y la muerte” de esa persona o la diferencia “entre una pronta recuperación o una larga hospitalización”. Esto resulta ser más impactante cuando se trata de nuestra familia, hijos, alumnos o amigos. “Es mejor saber Primeros Auxilios y nunca necesitarlos, que necesitarlos y no saber qué hacer”.

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 Por ello, es clave saber a qué números de teléfono llamar, tener claro qué informar, qué medidas adoptar de modo urgente y, también, qué  es lo que nunca se debe hacer, como por ejemplo no retirar los objetos clavados de las heridas (como cuchillos), no hacer torniquetes ante hemorragias y no meter la mano en la boca de quien se está atragantando con algo. En estos y muchos otros casos, no hacer es lo que puede salvar la vida de una persona.  Del mismo modo, es esencial aprender técnicas de apoyo para tranquilizar a la persona que está sufriendo, a sus familiares y amigos.

Quien aprende cómo actuar y qué no hacer, se fortalece pero también fortifica a su comunidad. Cuantas más personas en una sociedad estén capacitadas para lidiar con los incidentes que pueden presentarse, habrá menos riesgos y se construirá una población más solidaria, responsable y preparada, y por lo tanto mejor será su calidad de vida.

Entonces… ¿Por qué esperar a que ocurra una emergencia para empezar a pensar en aprender Primeros Auxilios?

Todas estas reflexiones me llevan a pensar que la escuela es el espacio al que asistimos los seres humanos para aprender, por lo tanto…  ¿por qué no empezar aprendiendo Primeros Auxilios desde las escuelas? La escuela es el lugar ideal para conocerlos, concienciarse de su importancia y prevenir  accidentes. Además,  estos  aprendizajes pueden trasladarse a otros ámbitos, como el hogar, la calle, la plaza o las discotecas, donde comúnmente acuden  nuestros adolescentes.

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La formación de primeros auxilios implicaría incluir en la escuela clases teóricas y prácticas, de manera que nuestros alumnos sepan reconocer y actuar ante una situación de parada cardíaca, alertar a un adulto y al sistema de emergencias sanitarias y, en aquellos casos en que sea necesario, practicar por ejemplo una reanimación cardiopulmonar o una maniobra de Heimlich en caso de asfixia, es decir, enseñar a nuestros alumnos cómo actuar en situaciones peligrosas que se pueden dar en nuestra vida cotidiana, por ejemplo,según el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP), el paro cardíaco provoca en España 100 muertes diarias, una cifra que se podría reducir hasta en un 40% si los testigos de un evento cardíaco aplicasen al paciente técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP). 

Asimismo, no hay que olvidar que gran parte de los países europeos y también en Estados Unidos y Japón contemplan la formación destinada a fomentar la cultura de la auto-protección en los escolares. Incluso utilizan la constitución, con la obligación de los poderes públicos de garantizar el derecho a la vida y a la integridad física, como argumento para sustentar la importancia de la inclusión de estos contenidos en el currículum educativo.

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Me gustaría terminar diciendo que todos los días ocurren accidentes que nos dejan impactados, y lo más triste es que muchos de ellos pueden ser evitados y en su momento ser atendidos, si tan solo hubiera más personas preparadas para brindar Primeros Auxilios.

Los accidentes pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier parte, sin importar si estamos o no preparados. Es por eso que bien vale la pena invertir un poco de nuestro tiempo en aprender a “salvar una vida“, es una gran inversión. Además una persona preparada para actuar en casos de emergencia es una persona que puede vivir más tranquila e inspirar confianza a quienes viven a su alrededor. Quizás seas tú o alguien de tu alrededor el próximo en accidentarse, ¿sabes Primeros Auxilios? La formación puede salvar vidas.

Andrea Aguilar Fuster

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